Un buen día.
martes, 21 de mayo de 2013, ♥ 3 hermosa(s)

 Hoy estoy más motivada que nunca.
Ya me imagino con las piernas delgadas y los glúteos pequeños y perfectos.
Me imagino usado remeras normales, para nada grandes tratando de esconderme, hacerme pasar desapercibida.
Usando jeans apretados, para que se note la brecha entre mis piernas.
Me imagino perfecta, única. Y eso me incita a seguir con todo esto. Veo que la comida no tiene sentido, no tiene logros, ni victorias, no tiene noción, un objetivo, ni una meta.
Hoy rendí dos exámenes.
El examen de matemáticas me saqué buena nota (espero) ¡pero fue muy fácil! Gracias a mi suerte, era en parejas por lo que fue más sencillo todavía. Aunque la de biología, creo que desaprobé, no soy buena, tengo que admitirlo. Soy pésima. En fin, no vale la pena ponerse triste por ese motivo.
Todavía no tengo hambre, estoy repleta de agua.
Estuve cambiando mi blog y me gustó como quedó (vale, otra vez) pero se arreglaron pequeños asuntitos que no me habían quedado claros.
Igualmente no sé si varias personas se darán cuenta:
  • Para poner comentarios deben ir al enlace de arriba, en donde dice cuántos comentarios tengo.
  • Para ver o conocer de mí, tenés que pasar el mouse por la primera imagen que hay en la izquierda. Igualmente algo que no me gustó del skin es que no sé cómo se cambian las URL's, es decir, cuando publico una entrada y luego quiero ir al inicio no sirve y eso causa que tenga que ir al link e ir con la barra del navegador (arriba).
  • Lo veo vacío, pero no sé cambiar el fondo. Loser total.
Estoy de buen humor, también porque tengo mareos. Quizás sea medio raro y masoquista, pero amo tener mareos, me hace sentir que estoy haciendo las cosas bien... me alegra.
Estoy aburrida, así que empezaré con mis deberes y quizás más tarde me meta de nuevo para leer alguna Entrada de las personas a quienes sigo.
Besos

Cigarrillo.
lunes, 20 de mayo de 2013, ♥ 1 hermosa(s)

El tabaco.
¿Quién no sabe qué es el tabaco?
El cigarrillo, en un tema más concreto.
Algunos lo odian, otros son víctimas de esa adicción. A otros, les da completamente igual.
Empecé a fumar desde los 13 años. Por supuesto, era la típica pendeja que decía "cuando sea grande nunca voy a fumar" y así terminé. Tengo que admitir que antes fumaba 5 veces por año, hasta las últimas semanas de mis 14 años.
Estaba completa de fiestas de 15. Obviamente iba a todas, creo que habré ido a 20. Me perdí 10 fiestas porque a mis amigas no las dejaban salir demasiado. Mis padres siempre fueron un poco liberadores. Dejaban que hiciera la mía, agradecían que saliera.
¿Qué más puedo agregar?
Qué al cigarrillo le debo mi tranquilidad. Gracias a él, se fueron mis cortes, mis penas, mis tristezas, mis problemas, mis nervios.
El cigarrillo me tranquiliza, me pacifica. De una manera que es muy difícil de explicar. De una manera que me encanta.
Hoy fumo con más regularidad. No tanto cómo un adicto, simplemente 2 cigarrillos por día cuanto mucho.
Me gustan los mentolados.
Me marean. Es cómo si estuviera drogada.
Me sacan el hambre. Me descompone.
Al cigarrillo le debo lo que voy a ser. Lo que seré en poco tiempo, con ayuda de Ana.
Ellos dos son indispensables para mí.
Sé que trae enfermedades, pero no le doy importancia. No me voy a despegar de él, me hace bien. Tengo la costumbre de amar lo que me mata. Pero... todos morimos. De alguna u otra manera.
Existen las muertes trágicas y las tranquilas.
Pero son muertes al fin y al cabo.

La facilidad de algunos es el esfuerzo de nosotras.
domingo, 19 de mayo de 2013, ♥ 2 hermosa(s)

A veces me pregunto por qué una persona gorda es menos querida que una flaca.
O el por qué de que mi amiga es mucho más flaca que yo, más querida, más deseada, más popular... 
Es muy delgada y come lo que quiere. Lo que desea. Dulces y grasas.
¿Y por qué yo como una barra de chocolate y siento cómo si hubiera engordado 2 kilos? Inusual, cansada de la rutina. De lo mismo. Me prometí hoy, no tocar nada de ese deseo de muchos.
¿Por qué yo no puedo comer y ella come de todo? Yo no soy la típica princesa Ana que dice que odia comer y etc. porque no sería yo. Este es mi blog, mi diario intimo y prometí confesar hasta mi último pensamiento. Comer es el paraíso. Los dulces son lo más rico que existe, las grasas le dan sabor a la comida. 
Yo lo comparo con el infierno.
Sí, el infierno. Es saciador, cálido, lleno de pecados, viene de abajo. Lo que todos quieren. 
Odio la comida por hacerme engordar. Pero la amo porque es deliciosa.
La odio más de lo que la amo, pero eso es un asunto aparte.
¿Para qué mentir? Ana me acompañó desde el comienzo de año. El 7 de Enero para ser mas exactos.
Y de ahí no lo dejé, no lo abandoné. 
Sin embargo, por mala genética salí como mi madre. Piernas gordas y flácidas. Culo gordo y sobresaliente. 
Nunca me atreví a usar remeras cortas, siempre largas para que me taparan el horrible acto que "Dios" había cometido conmigo. Lo injusto que había sido con mi aspecto.
¿Qué qué quiero? Eso es muy fácil.
Quiero que mis piernas no se toquen.
Quiero tener tallas más chicas de pantalón.
Quiero caminar y que la grasa de mis piernas no se mueva.
Quiero usar un jean y que la grasa no sobresalga de mi cadera.

Viendo la verdad.
♥ 1 hermosa(s)

Fui estúpida. Tan imbécil.
Débil.
¿Nunca han visto cómo todo lo que tuvieron de repente se les escapa de sus manos, por su propia causa?
Bajé 5 kilos en un mes y medio con Ana.
Mi Diosa, Ana.
Y lo perdí, por estúpida, por arrodillarme ante el Diablo, ese Diablo que está presente en todos lados, en todos los rincones de mi casa, de la calle, de la escuela, del mundo.
La comida.
¿Por qué dejé a Ana?
No lo sé, es una pregunta retórica que igualmente contesto.
Por imbécil. Aumenté 3 kilos en 3 semanas. Y ahora, seguramente, estaré pesando 53 malditos kilos.
En mis piernas, en mi panza, en mis brazos. En mí.
Quiero los 45. Quiero ser la amiga delgada, y eso va a costar mucho, ya que mis dos amigas son delgadísimas. Es un dolor visual. A ellas y al verme al espejo. Tan insuficiente para todos.
Para mí.
Ana, te amo. Ana, perdón por dejarte. Por rendirme.
Pero hoy me levanto de nuevo. Ignoro las heridas en las rodillas por mi caída y sonrío ante la perfección.
Esa perfección que me está esperando al final del camino.
Los 45 kilos.

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